Últimamente

 En este camino de Dios, me acerqué a un espacio de catequesis como para al menos tener un poco más de contacto con gente que crea el él/ella/elle.

Creo que tanto ese espacio como el hecho en sí de profundizar en mi búsqueda me llevaron, al menos, a tener algunas cosas un poco más claras.

La primera, que creo en un Dios íntimo para con cada una de las personas que cree en él/ella/elle. Que cada uno interpreta, conoce y vivencia esa relación, y que no es necesaria la interpretación de un otro para eso. Sí me parece coherente y válido que haya comunión entre gente que así lo busque o quiera, pero no me parece requisito.

La segunda, que Dios no es "Él" necesariamente. Entiendo o creo entender de dónde viene ese pronombre, entiendo también que sea más cómodo nombrar"lo" así, pero en lo personal quiero hacer un esfuerzo por mencionar todos los pronombres cuando me refiera a su existencia o a su entidad. Porque, ¿por qué Dios tendría un género? Y si fuera uno, ¿por qué sería masculino?

La tercera, que Dios no creó el mundo ni a nosotros. Nosotros creamos a Dios, y lo hace cada uno de nosotros activamente, con su creencia o su no creencia. "Mi" Dios no tiene por qué ser el Dios de alguien más. Este punto creo que es más difícil de explicar. Pero en definitiva no creo que en vano haya tantos avances con respecto al origen del universo. Ni tampoco creo que alguien que no crea en Dios, o que crea en un Dios distinto, esté creyendo mal. Más bien creo que en ese creer distinto sólo hay verdad. ¿Por qué alguien creería en algo que no siente verdadero? Estoy convencido que tanto las distintas religiones (todas ellas) como la gente agnóstica o atea cree en su verdad. No creo que haya una verdad.

La cuarta, que la "misión obligatoria" me suena mucho a herramienta de control. La relaciono mentalmente mucho más a eso que a una real voluntad de algún Dios. No obstante, y en concordancia con el punto anterior, creo que si alguien ve necesaria o importante la comunicación de su Fe y sus formas de Fe, tampoco soy yo quien para juzgar. Pero no lo veo necesario ni obligatorio.

La quinta: no sé si creo en Jesús ni en ningún otro profeta. No veo a ningún humano como enviado especial de Dios ni más revelado sobre Dios que yo. Considero fervientemente que, como vengo repitiendo, cada uno vive su verdad. Por supuesto habrá gente que tenga más experiencia en esto que yo o que cualquiera, pero no veo que eso haga más legítima su palabra. Pero sí me interesa escuchar las distintas vivencias. Me enriquece, según me fui dando cuenta.

La sexta es fundamental: Dios no hizo a nadie para odiarlo. Al menos no mi Dios. De hecho no hizo (según yo) a nadie, pero me refiero a que no creo en un Dios que juzgue. No creo en un Dios que vaya a odiarte por absolutamente nada de lo que hagas (siempre que sea con buenas intenciones). Y me refiero a buenas intenciones desde el costado más general. Uno puede, de forma momentánea, tener "malas intenciones", pero porque uno es humano y el mundo es complejo. Cada uno vive como puede, sin dudas.

Séptima: no creo que haya que pedirle perdón a Dios, ni vivir "por" o "para" él/ella/elle. Creo que "mi" Dios está con vos, en todo lo que hacés, escuchándote, viéndote y velando por vos como un manto suave o una caricia. Sabe de vos y le importa, tengas o no comunicación directa con él/ella/elle.

Fundamentalmente creo que Dios entiende. No veo que haga falta sobreexplicarle mucho. Es en eso en lo que siento más tranquilidad y paz.

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