Oslo
Bueno, hace ya unos días llegamos a Oslo, y todavía no había escrito nada por acá.
Oslo es una ciudad distinta a las otras. Quizás sea que es la más sucia de las tres en las que estuvimos (igual, créanme, está limpísima, sólo se nota en comparación). Quizás el hecho de que tengan un problema tan evidente con el alcoholismo. Quizás el hecho de que haya habido lugares que se sintieran inseguros (aunque no lo fueran realmente). Quizás la cantidad de gente en la calle.
O, muy probablemente, una combinación de todo.
Y aunque les pueda sorprender, me está gustando mucho. Es bonita, es apacible, tiene lugares que son más "esto es una re ciudad" y otros más "pueblito adorable". Convengamos, igual, que tiene el tamaño de...San Miguel de Tucumán, aproximadamente. O sea, la ciudad de la que yo vengo (Ciudad Autónoma de Buenos Aires) es casi cinco veces más grande que esta. Y creo que es la primera en la que eso significa algo. Porque Copenhague también es más pequeña (tiene una población similar a Oslo), pero por la distribución, el transporte, la atención al detalle o quién sabe bien por qué, eso no se sentía tanto.
Quiero detenerme a hablar de dos cosas:
- Alcoholismo.
- Hospitalidad.
- Cuando llegamos, nos bajamos del tren y buscamos cómo llegar al alojamiento. Le preguntamos a un par de personas, y le preguntamos en especial a uno que tenía un chaleco fluorecente (así que aparentemente trabajaba ahí)...y estaba borracho, hablaba de forma ininteligible prácticamente.
- En esa misma travesía, bajando al subte, dos amigos se despedían (evidentemente después de una noche afuera. Nota: era jueves a la noche) y ninguno de los dos parecía poder mantenerse en pie. Uno de ellos entró al subte.
- El olor de la estación no era insoportable, pero era a alcohol.
- En el subte otro señor parecía bastante borracho.
- Al día siguiente, mientras almorzábamos en una hamburguesería, noté que todo el mundo tomaba cerveza. Y además, en frente nuestro, unos chicos de unos veintipocos años hacían fondo blanco, grabándolo (Nota: viernes a las 14:00 aprox).
- El sábado, mientras comprábamos para cenar, entró al supermercado un señor que hizo sus compras muy pacíficamente, pero totalmente en pedo. No podía caminar derecho y respiraba con olor a alcohol.
- Por último, evidencias "estatales": el alcohol de más gradación que la cerveza se vende solo en una cadena de establecimientos, que es controlada por el Estado. Tienen horarios restrictivos para la compra venta de alcohol tanto en supermercados (que solo venden hasta cerveza) como en esos otros locales, pero no es solo que "no lo venden". No lo exhiben. Tapan las góndolas. El horario de lunes a viernes es 10:00 a 20:00. Y los sábados, domingos y feriados, de 10:00 a 18:00.
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